Diario del Mar

"Me llamo Katherine Greenwood Wells, tengo dieciocho años. Nací en una cuna hecha de olas, mecida por el vaivén del maravilloso océano. El mar corre por mis venas. Mi madre se llamaba Anne Wells, y falleció cuando yo había cumplido seis años. Mi padre, Alfonso Greenwood, me enseñó todo lo que sé sobre el mar, pero por desgracia, desapareció hace dos años, sin dejar rastro. Y desde entonces, no he dejado de buscarle."




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viernes, 29 de junio de 2012

DDM: Capítulo 31

Aquí os dejo el cap. 31 ;) Espero que os guste, como siempre os digo. :)



Parpadeé dos veces, mientras escuchaba lo que Dan me acababa de decir. Miré de reojo a Jacob y a Harry que estaban justo detrás de él, esperando mi respuesta afirmativa.

- ¿Con quién? -pregunté, como si no lo supiera ya.

Dan alzó una mano y señaló a las dos figuras que estaban detrás de él. Yo abrí la boca para decir algo, tal vez para negarme, pero las palabras no me salían. Dan se acercó a mí, y me susurró:

- Si no quieres, me puedo quedar por ti.

Conseguí sacudir la cabeza, murmurando un leve "No, gracias", rechazando su propuesta. Una parte de mí pensó que tal vez habría sido mejor aceptarla, y no tener que estar con Harry y con Jacob durante una cuántas horas. Pero por otra parte, no me importaba, es más, sentía curiosidad por lo que podría pasar. Todos teníamos muchas cosas que decirnos, y que arreglar, aunque algo me decía que no todo tenía por qué ir bien.

Les esquivé, sin mirarles, y me dirigí a lo que era casi la entrada de la cueva, donde estaban colocadas las tres antorchas sobre las piedras. Me senté apoyada en la pared, observando lo que había fuera; oscuridad, humedad y rocas.
Harry y Jacob se sentaron también alejados entre ellos, y en la pared opuesta. Sentí que buscaban mi mirada, pero me concentré en evitarlo.
Todo estaba inundado por un auténtico silencio, aunque se oía el fuego crepitando suavemente.

Y así pasaba el tiempo; con lentitud y pesadamente.
Ninguno de nosotros habló, nadie se atrevía a dar el primer paso. Y yo tenía claro que no sería la primera, porque yo no tenía que arreglar nada. En cambio, ellos habían sido los que habían metido la pata.

Saqué mi daga para matar el tiempo, y la lancé al aire suavemente, recuperándola por la empuñadura. Hice algunos movimientos más, hasta que un ruido de arrastrarse me sacó de mis pensamientos. Alcé la vista de mi arma, y vi que Jacob se acercaba a mí.

Resoplé levemente, y volví a concentrarme en la daga. Se me habían quitado las ganas de hablar con él. Cuando llegó a mí, se sentó apoyado en la roca, justo a mi lado. Miraba con interés lo que hacía con la daga, pero no le miré. Hice como que no sabía que estaba ahí. Harry, en cambio, se había quedado en la pared opuesta, sin mirarnos.

Los minutos pasaban, y yo me sentía algo nerviosa, e incluso incómoda ante la atenta mirada de Jacob, así que rompí el silencio.

- Qué quieres, Jacob.

Él tardó un momento en hablar, y me quitó la daga de las manos. La observó entera, y la volteó entre sus dedos varias veces.

- Hablar.

- Pues yo no quiero hablar. -solté rápidamente, desviando la mirada.

- ¿Por qué?

- No, Jacob, la pregunta es, ¿para qué? -rebatí.

- Pues... supongo que para arreglar ese malentendido, ¿no? -respondió él.

- Tú sabrás. -susurré, cruzándome de brazos.

Nos quedamos en silencio, sin mirarnos, mientras él jugaba con mi daga. Era un silencio, para mí, tenso e incómodo. Supongo que no lo era para él, porque parecía normal. Notaba que mi corazón latía con fuerza y nerviosismo, y me sentía incómoda. No sabía qué hacer, qué decir, cómo actuar. Tal vez lo mejor era esperar, esperar a que Jacob hablara y dijera algo.

- Por favor, Kathy. -musitó, dejando mi daga a un lado.

Yo le pedí en silencio que me la diera, y eso hizo. Le miré directamente, sin saber qué responder a su súplica.

- No fue nada, Kathy, en serio.

Desvié la mirada, intentando parecer orgullosa y seria. Aunque en el fondo, estaba hecha un lío, y mi corazón fragmentado en miles de pedazos imposibles de recuperar. Ver esa escena me hizo derrumbarme otra vez, recordar lo que vi aquella vez.
Elizabeth y él besándose, como si no hubiera mañana.

- Escúchame, Kathy, esto va en serio. Necesito que me mires, saber que me estás escuchando.

Alcé la mirada unos segundos más tarde, con miedo a lo que pudiera encontrarme en esos ojos, con miedo a mis propios sentimientos.

- Veo que no te vale con que te pida perdón. Con que te explique que fue Elizabeth la que me besó, y no yo.

Asentí con la cabeza, entrecerrando los ojos,para que viera que afirmaba lo que estaba diciendo; no, no me valía.

- Pues bien. Creo que es el momento.

En ese momento de silencio, de tensión, escuché mi desbocado corazón, y miles de recuerdos, pensamientos y frases cruzaron mi mente. ¿Qué querrá decirme? ¿Por qué es el momento? ¿El momento para qué? Pero cómo no, no encontré respuesta alguna.

- Mira, Katherine. Antes del beso que viste, yo ya había cortado con ella.

Otro latido más, que me dio la sensación de que fue todavía más nervioso y desbocado. ¿Ya lo habían dejado? ¿Y por qué narices se estaban besando?

- ¿Y por qué os estabais besando?

- Ella me besó. -dijo, pero cerró los ojos un momento y continuó. -Bueno, da igual.

Le seguí mirando fijamente, esperando sus siguiente palabras, he de admitir que con ansia.

- Katherine, llevo mucho tiempo queriéndote decir esto, mucho. Tal vez demasiado, pero nunca he encontrado el momento. Sé que desde que te conocí, metí la pata hasta el fondo, y también sé que jamás me lo perdonaste.

- No quiero oír eso más, Jacob, por favor... -supliqué. -No me recuerdes lo que pasó hace tantos años, te lo pido por favor...

Sé que parecí bastante herida, débil, y hasta vulnerable, pero era la verdad; no quería revivir el pasado. Tampoco quería que Jacob sólo quisiera hablarme para recordarme todo eso, así que preferí pararlo.

- No, Katherine, escúchame. Necesito que lo sepas todo, el porqué de lo que pasó, y todo lo que sentí después. Necesito decírtelo, necesito que tú lo sepas.

Acabé asintiendo, mientras cerraba los ojos y me dejaba llevar por el latido de mi corazón, que seguía siendo muy rápido y fuerte.

- Verás. Todo empezó cuando conocí a Nikki, ya sabes. Creo que la recuerdas.

"Perfectamente". Una respuesta fugaz que atravesó mi mente.

- Ella me dejó, tampoco sé muy bien por qué. El caso es que quería recuperarla. Y ahí es cuando entras tú.

"Lo sé, Jacob, lo sé muy bien."

- Sé que te pareció extraño, que alguien que se había metido contigo durante tantos años quisiera salir contigo. Pero tú aceptaste.

- Porque estaba enamorada de ese estúpido. -salté, sin quererlo.

Él se quedó en silencio durante unos segundos, y acabó esbozando una media sonrisa.

- Exactamente. -sacudió la cabeza, y continuó. - Digamos que te utilicé.

¿Que me utilizó? Poco a poco, todo empezaba a cobrar sentido. No salió conmigo porque sintiera amor, sino porque necesitaba recuperar a Nikki. Eso me derrumbó aún más.

- El salir contigo, bastó para que Nikki volviera a querer estar conmigo. Vamos, que conseguí lo que quería.

Asentí, ofendida e indignada.

- Eso no lo sabía. -conseguí susurrar. -Vamos, que utilizaste mis sentimientos, y jugaste con lo que sentía simplemente para conseguir a Nikki. No saliste conmigo por... por amor.

Él acabó asintiendo.

- Por mucho que me duela y me cueste admitirlo, así fue. Te utilicé, y no sabes cómo me arrepiento de aquello.

- Con la de chicas que había por ahí, y tuviste que elegirme a mí... -musité, ofendida.

- Tenía que buscar a una chica que fuera hermosa. Y sólo tú encajabas en el papel, Katherine.

Me alegró saber que no se me veía muy bien la piel, porque ese cumplido hizo que se me encendieran levemente las mejillas.

- Bueno. -dijo, y seguidamente, continuó. -Yo creí que estaba enamorado de Nikki, que me gustaba de verdad. Pero no sabes lo equivocado que estaba...

Me obligué a alzar la mirada hacia él, y observé que sus ojos brillaban, y que su rostro expresaba sinceridad.

- Cuando te diste cuenta, la noche de tu cumpleaños, supe que me odiabas. Y que me odiarías para toda la vida. Los días siguiente, me ignoraste, normal.

Me crucé de brazos, porque de repente comencé a tener frío. Esperé a que continuara.

- Pensé que no me importaba que te comportaras así con todos nosotros, pero también estaba equivocado. -hizo una pasa, en la que suspiró, y pude notar la tristeza en sus ojos. -Creí que desaparecerías de mi vida, como todas las chicas que habían entrado en ella, peor no fue así. No podía sacarte de mi mente, no podía dejar de pensar en ti, ni en todo lo que había hecho por recuperar el supuesto amor de Nikki. Por primera vez, me sentí fatal por utilizarte.

Le miré fijamente, anonadada por los que me estaba contando. No me lo creía.

- Nunca conseguí olvidarte. Y días después, me di cuenta. Verte a lo lejos, feliz, y junto a Harry... fue lo que me hizo ver que estaba equivocado, darme cuenta de lo que sentía realmente. Celos porque estaba con Harry, aunque no hubiera nada entre vosotros, y tristeza por haber sido el primer chico que te había roto el corazón. -hizo otra pausa, en la que cogió aire. -Estaba enamorado de ti, y nada podía cambiarlo.

Me obligué a parpadear, y a respirar, porque creí que moría, directamente. No me creía lo que estaba escuchando, era... era... imposible, sencillamente.

- Tuve varias semanas, varios mese, y casi un año, para decirte lo mucho que lo sentía, y lo mucho que te amaba. Pero no me atrevía, porque sabía que verte me iba a doler más. Y también sabía que no me darías una segunda oportunidad. Hasta un día, el día de tu decimocuarto cumpleaños. Me armé de valor para ir a verte, y contarte toda la verdad, porque sentía que iba a explotar. Pero cuando llegué al puerto...

Nos quedamos en silencio, y noté la tristeza.

- Vuestro barco, el Greenwood, no estaba ahí. En su lugar, había un espacio vacío, como el de mi corazón. Pregunté a un anciano, y me dijo que os habíais marchado de ahí.

Más silencio, menos incómodo y tenso.

- Sabía que te había perdido, que el tren se había marchado sin mí. Durante los siguientes años, intenté ahogar mis penas y lo que sentía con otras chicas, pero ninguna era como tú. Ninguna podía darme lo que tú tenías; amor de verdad. Hasta el día en que el destino me concedió una segunda oportunidad para verte. Me dijeron que debía hacer esta expedición a tu lado, junto a la Princesa de los Mares, pero no sabía quién eras. He de admitir que por un momento deseé que fueras tú. Y así fue.

Abrí la boca para decir algo, pero me había quedado en blanco. Las palabras no salían, porque básicamente no sabía qué decir. Así que decidí limitarme a esperar.

- Katherine, debes saber que cuando te volví a ver, creí que moría.

- No lo pareció. Recuerdo perfectamente que... que me llamaste Green. Como cuando os metáis conmigo. -alcancé a decir.

- Lo sé, Katherine. Pero la respuesta a todo eso es fácil. No sé cómo actuar delante de ti, Kathy, no sé. Me pongo muy nervioso, y no quería que te dieras cuenta de lo que siento por ti, por eso actúo así. Como el típico chico estúpido que consigue el corazón de todas las chicas. Como el Jacob que conociste en el pasado. -hico una pausa, y siguió hablando. -Pero ya no aguanto más, ya no quiero perderte. Volver a verte, hablar contigo otra vez, ha sido un milagro. Una segunda oportunidad que no debo aprovechar. Por eso te estoy contando todo esto, Kathy.

Me quedé boquiabierta, mirando fijamente a sus preciosos ojos verdes, y esperando a que terminara de hablar.

- Katherine Greenwood Wells. Te amo. Desde aquel día en que me di cuenta de lo que sentía. Tenía que decírtelo, para que supieras que llevo cinco años enteros enamorado de ti, que nunca has salido de mi corazón. Has sido la única chica que ha conseguido hacer que me parara y pensar en lo que de verdad quiero en la vida, hasta me paré a pensar en un futuro junto a ti.

Más silencio, y desvié la mirada lentamente hasta mis manos que sujetaban con firmeza la daga. No sabía qué decir, ni qué hacer.

- No sé, Jacob, no lo sé... -susurré.

Noté que que las lágrimas acudían a mis ojos, y me mordí la lengua para intentar no llorar. Pero fue imposible. Una lágrima rodó por mi mejilla, y sentí la mano de Jacob en mi mejilla, limpiando esa lágrima. Recorrió mi mandíbula, hasta el mentón, y me obligó a levantar la mirada hacia él.

- No quiero que te sientas obligada a nada. -susurró. -Es más, he asumido cuál va a ser tu respuesta ante todo esto. Pero necesitaba contártelo.

- Es que no quiero sufrir otra vez por lo mismo. ¿Quién me asegura que no va a volver a pasar?

- Te entiendo, Kathy. No te preocupes, sólo quería que lo supieras. Tiene razón. Aunque también quiero que sepas que no deseo hacerte daño.

Asentí, frunciendo los labios para no llorar. Estaba hecha un lío, pero era Jacob; el chico que me había roto el corazón por primera vez.
Y yo no quería sufrir más por amor.

Me retorcí las manos, y en ese momento, Jacob se acercó más a mí, y depositó un suave beso en mi mejilla, lo que me dolió aún más.
Antes de levantarse y alejarse de mí, me susurró:

- Pero te prometo que jamás dejaré que te hagan daño.

6 comentarios:

  1. ME ENCANTA :') :') :') Quiero más escenas de estas ^.^ Espero que te venga la inspiración y escribas el próximo :D Te quiero osito <3

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    1. Graciaaaas! ^^ Más...? Pocas creo yo xD Te quiero! ^^

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    2. POCAS NOOOO,NO SEAS MALA APRIL! T_T

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  2. ¿Quién me asegura que no va a volver a pasar?
    Me encanta *_* Sobretodo la frase que tantas veces me ha hecho cambiar de opinión. Espero que cuelgues el próximo pronto!!
    Besos

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    1. Muchísimas gracias, Rea! ^^ En cuánto pueda, subo el siguiente :)
      Besos!

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  3. Oooooohh!!
    ME ENCANTA!!
    Siento mi ausencia pero ya me estoy poniendo a trabajar para leer tu blog y los demás, a parte de mi nuevo blog!
    Besoss y me encantaa!

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